Altres andalusos


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01.02.06 Aportacions, Estatut de Catalunya

ESTATUT ALICAIDO

Para los que impulsamos o estamos adheridos a la asociación “els altres andalusos” , al margen del lugar de origen, apellidos, lengua, ideales que incidan en nuestro voto,…lo que sí compartimos es que somos ciudadanos catalanes y que en el momento del acoplamiento con las clases populares que habitaban estas tierras, hemos construido, codo con codo, todos juntos, la Catalunya actual.

No participamos de la insistencia en que determinadas personas nos utilizan ante las instituciones políticas de Catalunya, para así conseguir prebendas económicas en nombre de una imaginaria etnia (la andaluza), distinta, separada del conjunto del pueblo catalán. Nos encorajamos cuando en los medios de comunicación aparecen titulares anunciando actos lúdico-festivos dirigidos “a los andaluces de Catalunya”, como si un colectivo aparte necesitase tener su propia fiesta, cuando los mismos eventos en versión original, lo son de capitales andaluzas concretas y no de la totalidad de los que hoy componen el pueblo andaluz. La copia en Catalunya tiene más que ver con cambalaches de carácter económico y que están teñidos de un colorido que pertenece a una nostalgia mal administrada.

Hecha esta aclaración, dejemos constancia de que “els altres andalusos”, en su momento, se posicionó públicamente a favor de la reforma del estatut y dimos apoyo al contenido del redactado que aprobó el Parlament de Catalunya el 30 de septiembre. También asistimos a un encuentro en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el 2 de noviembre junto a unas 200 personas del mundo cívico y social catalán desplazadas a la capital para dar apoyo a los tres comisionados del Parlament de Catalunya en su defensa ante el Congreso de los Diputados de la que debía ser la ley básica que regiría el futuro de todos los que habitamos en territorio catalán. Para nosotros (admitimos que nuestra actitud esté cerca de la ingenuidad) estatut quiere decir, sobre todo, resolver los problemas sociales de los 40 barrios más pobres de Catalunya que corren el riesgo de la exclusión y de una quiebra en la convivencia y en la cohesión social. Un Principat de progreso, de modernidad, de europeísmo, un enclave, el catalán, donde malviven alrededor de un millón de personas que rozan la pobreza y que les será muy difícil pillar el ascensor que los eleve a la sociedad del bienestar; Una bolsa sin permeabilidad social y sin perspectivas de resolución, podría convertirse en una auténtica “bomba de relojería”. Porque para “els altres andalusos”, identidad, nación, estatut,… se traducen en:

  • Educación, salud, vivienda y residencias para los mayores. Catalunya debe disponer de mecanismos para que pueda recaudar los impuestos que pagamos para poner fin a las injusticias que padecemos e invertir estos recursos en bienestar e infraestructuras.
  • Tolerancia, cohesión e igualdad de oportunidades. Catalunya ha de seguir siendo lo que toda la vida; tierra de acogida, que no pregunta de dónde venimos, sino que aspira a compartir con nuevos y viejos catalanes un futuro mejor. Un pueblo cohesionado, una sociedad que colabora para crecer; el camino hacia la igualdad de oportunidades.
  • Solidaridad sin imposiciones. La solidaridad entre los distintos pueblos de España debe fundamentarse en el acuerdo. Un acuerdo sostenible para la mayoría, que no limite el crecimiento de nadie ni cree desigualdades en el interior de la sociedad catalana.
  • Respeto sin insultos ni amenazas. Sólo nos respetarán cuando España reconozca a la sociedad catalana su capacidad para tomar sus propias decisiones. Los insultos se dirigen contra todos los que vivimos en Catalunya, sin distinciones de lengua u origen.
  • Por el futuro de todos, por el futuro de nuestros hijos. Porque estamos y somos de aquí; lo mejor para Catalunya es lo mejor para todos. Una nación moderna, con bienestar, tolerante, cohesionada, solidaria, sostenible, respetada y con futuro. La Catalunya que construyamos será la que heredarán nuestros hijos.

Por eso el pasado 2 de noviembre en Madrid nos emocionamos al escuchar la contundencia de los discursos inclusivos de Mas, Manuela y Carod-Rovira. De “piel de gallina” fue la intervención de Manuela de Madre ya que supo explicar lo que un montón de catalanes de ascendencia andaluza sentimos.

La ilusión de principios de noviembre, la unidad mostrada por los que tradujeron el sentir del 89% de las voluntades políticas que se expresan legítimamente en el Parlament por mor del resultado de las últimas elecciones a la institución que representa a todos los catalanes, insisto, a todos, y al margen de raíces, orígenes, antepasados u otras características que nos hace diferentes, pero que por eso nos convierte en iguales, se ha truncado, se ha roto… por no haber sabido mantener un esquema unitario en las negociaciones con el PSOE. Un estatut alicaído gracias a las reuniones por separado de las fuerzas políticas catalanas ante el gobierno español y el partido que lo sustenta. En los cuartos de a dos se impone el compadreo, la artimaña y prevalece el juego oscuro. Una vez más los intereses electorales de partido (particulares) se han antepuesto a los del pacto sellado el 30 de septiembre en el Parlament (generales), y nuevamente la decepción inunda el cuerpo social catalán. Es más, si los dirigentes políticos sabían de antemano que lo aprobado en el Parlament no sería aceptado por el PSOE en aspectos cruciales para el bienestar futuro del conjunto catalán, no debían haber creado expectativas. Confundir expectativas con ilusiones vanas es una grave irresponsabilidad y además acarrea tormentas de granizo. El desencanto junto al desapego planea en la nebulosa de la ciudadanía de Catalunya.

Preponderancia, foto, aparato directivo y otros ingredientes partidistas, sobre todo de CiU, han pesado suficiente como para inclinar la balanza hacia el pacto unilateral, al que con urgencia se han sumado PSC e ICV, y así dejar sin plumas a ERC. No sería de recibo olvidar, sino todo lo contrario, el papel del PP en su cegada lucha por enrarecer la convivencia y buscar el enfrentamiento territorial. Si bien esto es cierto, no lo es menos que importantes cuadros medios y altos del PSOE, y por lo tanto también del PSC, comparten el fondo de la teoría “pepera”: para tender hacia una España de corte federal primero hay que acometer una reforma de la Constitución de 1978. Con en pacto constitucional en la mano queríamos parir un elefante y hemos alumbrado lo que dicho pacto podía concebir, es decir un ratón.

Las elecciones que han de venir, no sabemos cuando, hablarán y dispondremos en el Parlament de los baremos que a cada fuerza política le asigne el resultado de las urnas. Hasta entonces seguiremos asistiendo al desgaste que la oposición va a someter a un govern tripartito debilitado, y viendo como Artur Mas intenta encaramarse a la más alta instancia política encabezando la “sociovergencia”, o lo que es lo mismo, una alianza CiU / PSC, si la dirección socialista logra descabalgar a un artista de la talla de Pasqual Maragall.

Lluís Cabrera / Presidente de la Asociación “els altres andalusos”

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