DESPUÉS DEL 18 DE FEBRERO
Som una nació
Pel dret de decidir
El oportunismo con que algunos dirigentes políticos que no quisieron que sus partidos dieran apoyo a la manifestación del sábado 18 de febrero, convocada por unas 500 entidades cívicas, culturales, sociales, deportivas…, declarando que quienes ocupamos la Gran Vía lo hicimos contra el PP, es patético y vuelve a demostrar lo lejos que se encuentran las cúpulas del sentir de sus militantes y de los ciudadanos que conformamos la base social de la pirámide que denominamos Catalunya.
Es evidente que la actitud del PP, enredado en su propio laberinto y con andanadas publicitarias en Andalucía, dando a entender que en Catalunya nos estamos maltratando la rabadilla con dientes y lengüetazos, en un intento de dividir a los andaluces de allí con sus familiares de aquí, ha ayudado a que mucha gente asistiera a la manifestación. Pero confundir la parte con el todo muestra unos políticos alicortos. Si con anterioridad habían intuido que el sábado la marcha iba a ir por esos derroteros, los que ahora pretenden analizar el sentir popular sin haber estado presentes deberían haber actuado de la misma manera que ERC, formación que se sumó desde el principio a la convocatoria de la plataforma “pel dret de decidir”.
Las formaciones políticas catalanas que no confiaban en que la manifestación fuera masiva, estaban en contra de salir a la calle y además deseaban que fuera un fracaso de participación para tener argumentos y así machacar a Esquerra. Esta es la verdad. Esperaban cuatro gatos y se encontraron con la Gran Vía, entre Pl. España y Pl. Universitat, a tope. Personas que pacíficamente manifestamos nuestro rechazo a las mentiras crispadas del PP, pero también al doble rasero que PSOE, CiU, ICV y PSC han utilizado tergiversando los acuerdos expresados el 30 de septiembre en el Parlament de Catalunya y defendidos con contundencia el 2 de noviembre por los tres comisionados en el Congreso de los Diputados (Mas, de Madre, Carod-Rovira). Las reuniones por separado, el uno más uno, han restado fuerza, han roto la unidad y han permitido que nos convirtiéramos en huérfanos, y que se pactara sin luz y sin taquígrafos (siete horas misteriosas a dúo: Zapatero – Mas).
ERC ha sido la única fuerza política que apostó por la movilización. No hay que echarle flores ya que la iniciativa surgió de la base social, pero tampoco restarle méritos. Ante el riesgo, si se sale bien parado, quien lo asume se fortalece. ERC con su actitud y ante un hipotético fracaso se jugaba mucho. El resto de partidos la hubieran intentado hundir con acusaciones de extremismo, falta de responsabilidad, inmadurez política…, junto a otros epítetos con los que se le despacha debido a que poco a poco aumenta su electorado por aciertos propios pero también porque recoge el desencanto de votantes de CiU, PSC e ICV.
Para otro escrito dejaremos los escuetos análisis y las estrechas veredas con que algunos medios de comunicación han tratado el acto del 18 de febrero. Ha habido momentos en que parecía que la información la facilitaban los comités ejecutivos partidistas que no creen en la fuerza transformadora de las personas en actividad.
La plataforma “pel dret de decidir” a la que “Els altres andalusos” están adheridos desde su fundación en noviembre de 2005, seguiremos nuestra andadura independiente, interpretando los datos con serenidad, bloqueando cualquier intento de manipulación política y teniendo esperanza en la capacidad que la suma de identidades individuales nos proyecte hacia una colectividad diversa, plural y donde los préstamos culturales no se estanquen. El futuro mestizo de Catalunya enriquecerá nuestras vidas y nuestras ilusiones. ERC deberá saber gestionar con generosidad su apuesta exitosa y, como hasta ahora, respetar la autonomía de la plataforma ciudadana que seguirá decidiendo lo que consideren oportuno las entidades asociadas junto a los coordinadores de las mismas.
Lluís Cabrera
Presidente de ‘Els altres andalusos’
