Paradigma Badalona
XAVIER BRU DE SALA
Si los dos grandes partidos y sus acólitos culturales no fueran enemigos jurados de la fusión identitaria, Jòdar y Poveda compartirían pedestal
Comentaba Enric Juliana en la presentación de ‘El metall impur’ que Badalona se ha forjado por la singularidad de la ausencia de clase alta. Los dueños de las fábricas ni vivían ni veraneaban en Badalona, los gerentes, rara vez, por lo que la ciudad, de siempre entre las más populosas de Catalunya, estaba compuesta de todos los estratos, menos los superiores. Existían en algún lugar, su peso se hacía notar, pues daban trabajo o explotaban, según se mire, sin ser un componente de la vida social. O sea, añado, lo que en Badalona es una certeza, vale como metáfora para Catalunya, por lo menos en los últimos dos tercios de siglo.
Por otra parte, y a diferencia de numerosos pueblecitos agrícolas del Baix Llobregat, que al industrializarse atrajeron una inmigración homogénea, en Badalona existía tanto una mesocracia activa como un proletariado autónomo, con el que vino a mezclarse la inmigración. Eso es tanto o más importante que el absentismo burgués, pues evitó la fácil, burda y tan a menudo falsa distinción entre catalanoparlantes ricos y castellanohablantes pobres. En algunos puntos de la geografía catalana fue cierto, nunca en términos generales, pero tal mentira ha interesado e interesa tanto al PSC como a CDC, pues así se dividen el terreno y aspiran a tener y mantener un voto cautivo, distanciado por cuestiones identitarias. No importa que el paradigma Badalona sea el futuro y el presente. Los dos grandes partidos tiene la partida perdida, pero harán todo lo posible para retrasar cuanto puedan el viejo eslogan que rezaba ‘Ara més que mai, un sol poble’, en el que nunca han creído, al que sienten aversión y pavor, pues viven, insisto, de mantener aquel muro que ya es imaginario.
Las razones de que escriba este artículo pensando en el ‘Cultura/s’ de ‘La Vanguardia’ son para ilustrar una vez más el anticulturalismo de nuestro sistema político-mediático, alérgico a cuanto de germinal para la colectividad genera la cultura, así como trasladaros el convencimiento de que se va acercando la hora en la que la cultura conseguirá romper tanto la perniciosa ficción del muro entre comunidades, como el otro muro que, empezando por TV3, impide a conciencia que la sociedad se entere de aquello que la cultura pretenda comunicarle. La divisa es: prohibido si es significativo.
De no ser así, Jòdar tendría el reconocimiento que se merece. Si un autor de su extraordinaria exigencia y su sentido artístico no encarnara además, por su origen y la textura de su obra, esa Catalunya mestiza y catalana que dicen defender quienes menos la desean, si Jòdar no procediera de la inmigración, unos y otros, convergentes y sociatas, le habrían regateado mucho menos el lugar que le corresponde.
A esos, que sois tantos, mayoría perniciosa, afincada en el poder, a los infeudados en los partidos, que os mutiláis las alas, temerosos de vuestra propia libertad, a los que alimentáis las dos cataluñas contra Catalunya, os repatea, os da un miedo cerval, admitidlo, que un cantaor que resulta ser, vaya por donde, de Badalona, Miguel Poveda, haya osado musicar poetas catalanes. Por eso echáis toneladas de silenciosa basura moral sobre la joya de su CD ‘Desglaç’, oh doble mayoría que vive del mito de la escisión entre la Catalunya autóctona y la española, y tembláis sólo de pensar que las canciones de Poveda puedan representen hoy lo que simbolizaron las de Raimon hace cuarenta años.
Parece mentira, tan modernos, tan teóricos, tan analíticos y desacomplejados, nuestros supuestos vanguardistas culturales, al alimón con los esencialistas de los que se retroalimentan, darían una mano para que la trilogía de Jòdar no existiera. Su fracaso es que sólo puede existir en catalán o ser falsa. Darían un ojo para evitar que el público de Poveda sufriera un tremendo fogonazo cuando le oye entonar a algunos de nuestros mejores poetas. Ni entregando las dos orejas evitarán el triunfo del paradigma Badalona.
Xavier Bru de Sala
12-04-2006 – La Vanguardia

[...] El suplement de cultura de La Vanguardia publicava el passat 12 d’abril de 2006 un article interessantíssim que una badalonina inquieta em va fer arribar. Es tracta d’un article d’en Xavier Bru de Sala que, volent parlar d’un problema general als Països Catalans, toca un tema que les badalonines i badalonins patim molt d’aprop. L’article, per més conya, es titulava “Paradigma Badalona” i m’ha provocat algunes reflexions a l’entorn de les qüestions de fons que s’hi plantegen. [...]