Ser libre es trascender tu tribu
LLUÍS MAGRIÑÀ. DIRIGE EL SERVICIO DE REFUGIADOS JESUITA
Tengo 60 años, 35 trabajando en el planeta y muchas ganas de seguir muchos años. El servicio que dirijo tiene 1.300 profesionales y 4.000 refugiados cooperantes en 58 países. Soy jesuita: mi familia es muy grande. En política estoy con quien busca el bien de todos y no sólo el de su propio partido. El profesor a sus clases tiene que ir a aprender
- A los niños en Chad les costaba calcular abstracciones, como medir el espacio. Así que cogí 20 cerdos y los metí en 10 metros cuadrados.
- Eso es ser concreto.
- Los cerdos se peleaban.
- Como cerdos.
- Fui sacando cerdos del cercado hasta que sólo quedaron 10 y ya no se peleaban.
- Ilustrativo.
- Así los chavales empezaron a entender la utilidad de hacer el esfuerzo de abstraer el concepto de espacio y medirlo: medir el espacio y contar los cerdos, aprender aritmética.
- Como en Barrio Sésamo.
- La gran lección es que no hay aprendizaje sin que antes haya necesidad de aprender.
- ¿Cómo conseguir imbuirla?
- Demostrando que existe una relación causa-efecto entre las cosas y que, al cabo, todos los saberes están relacionados porque sirven a la persona.
- ¿Dónde aprendió usted eso?
- Enseñando. Y también en la Universidad de Chicago, donde estudié Educación Comparada. Al volver a África puse en práctica lo aprendido y funcionaba. Los chavales tenían que descubrir que cierta capacidad de abstracción les hacía la vida mucho más fácil.
- La lección también sirve aquí.
- Aquí fui cuatro años responsable de los centros educativos jesuitas en Catalunya y, sí, la lección es la misma.
- Los profesores se quejan de indisciplina.
- Supongo que deberían preguntarse también por qué se les rebelan los chicos.
- ¿?
- Muchos chavales no quieren estar en clase, pero a menudo tampoco hacemos el esfuerzo de razonarles por qué tienen que aprender hasta hacerles sentir la necesidad.
- Eso es más fácil decirlo que conseguirlo.
- No podemos llegar al aula y soltar nuestro rollo sin más y después quejarnos porque se aburren y son indisciplinados.
- Me insisten en que no es tan fácil.
- Vayamos a la etimología. Educación:sacar lo que hay dentro de alguien al exterior. Sacar lo que hay dentro de forma razonada, no imponer lo que les dictamos porque sí.
- ¿Cuál es la lección más importante?
- La libertad de elegir. Es el fundamento de la democracia y las personas sólo la alcanzamos con la enseñanza secundaria, alrededor de los 15 años.
- ¿No hay libertad para los analfabetos?
- No hay libertad sin educación. Ser libre es trascender tu tribu. Por eso la democracia real hoy sólo es factible en los países donde se generaliza la enseñanza secundaria.
- ¿Por qué?
- Porque sin ella el individuo no trasciende su tribu y su voto, y sus decisiones también son tribales. Sólo cuando aprende a decidir como persona puede elegir a un miembro de otra tribu o clan para que le represente.
- ¿En qué destacan los niños africanos?
- En su memoria prodigiosa. Los niños africanos memorizan con gran facilidad por sus culturas ágrafas. Al principio invertíamos más tiempo en demostrarles que aprender a calcular era mejor que memorizar, pero después los de ese grupo sacaban mejores resultados que el grupo que sólo memorizaba.
- Supongo que hubo momentos duros.
- Los franceses instigaron una guerra civil entre norte y sur. La gente salía a la calle a cazar enemigos como si fueran jabalíes. Y después los cadáveres se hinchaban en las cunetas. Salimos con los chavales a enterrarlos.
- Veo que no es partidario de la presencia francesa en África.
- El francés ha sido el peor colonialismo. Aún recuerdo la frase de De Gaulle en el 47: “Los ciudadanos de nuestras colonias son franceses, pero no tienen derecho a votar porque son menores de edad”…
LA LECCIÓN
Magriñà nos trae de África algunas lecciones para nuestra democracia moderna y europea, empezando por que sólo somos libres si somos capaces de trascender nuestra tribu, nuestro clan y nuestro partido para elegir al más capaz de cualquier tribu, partido o clan, aunque no sea el nuestro, y dejar que sea él quien nos represente y gestione nuestros intereses. Lo contrario: votar sólo a los de mi pueblo, confiar sólo en los de mi clan o mi partido y combatir a todos los demás es retroceder a la era tribal, una era de la que gran parte de África aún trata de salir, pese al intervencionismo neocolonial y gracias a profesionales de la educación como Magriñà. Ese tenebroso retroceso a la tribu y a la decisión por clanes nos lleva al atraso y la guerra civil. Y aquí no sería la primera.
- No fue un discurso muy adulto.
- Después con su obsesión por la francofonía aplastaron las culturas y las lenguas locales. Y todavía ejercen un funesto y trasnochado neocolonialismo en África.
- Grandeur hasta el final.
- Y cambian y ponen presidentes a su antojo. Excepto en Costa de Marfil, donde no les ha salido bien la jugada.
- ¿Por qué volvió usted de Chad?
- Amebiasis hepática. A mi vuelta fundamos Intermón y seguía proyectos en África, América Latina y Asia.
- Cuénteme uno de sus trabajos de campo.
- Tras la guerra de Ruanda fui al lago Kiwu: el odio tremendo junto a la más generosa de las solidaridades. Y otro genocidio del que aquí apenas hemos sabido.
- ¿?
- Entre 1997 y el 2001 el ejército ruandés atacó los campos de refugiados y asesinó a tres millones y medio de personas mientras trataban de huir.
- No es la única guerra olvidada.
- El Servicio de Refugiados coordina a 1.300 profesionales y 4.000 refugiados cooperantes en 58 países. Muchas de sus tragedias, sus lectores no las habrán oído nunca.
- Son muy cultos nuestros lectores.
- 120.000 refugiados en Tamak huyendo de Bután; Birmania; los 230.000 darfurianos; Camerún; el drama inacabable del cuerno africano; Sri Lanka, de nuevo en guerra, y los conflictos cíclicos de Indonesia, de Timor Oriental…
- Poco sabemos de ellos, la verdad.
- Es suficiente para entender esas tragedias con darse un simple paseo por Camboya para ver cada kilómetro a una mujer, hombre o niño arrastrándose por la cuneta, porque ha perdido sus piernas por una mina con cuya fabricación una empresa pagó suculentos dividendos.
LLUÍS AMIGUET
La Vanguardia 12-02-2007
