02.06.08 Fira d'Abril

Música de ascensor

Vivimos, nos dicen y repiten, en un mundo en el que lo global y lo local acaba creando un único mosaico. El concepto mismo de identidad es revisado constantemente a la luz de algo tan sencillo como la deslocalización cultural: esto es vivir en Barcelona, París o Londres como si uno no hubiera salido nunca del norte de Pakistán, unido a todas horas por la parabólica y la red al lugar que uno ha dejado atrás, y sin sentir la necesidad de conocer la cultura de la sociedad donde uno ha aterrizado. Y se celebran grandes debates sobre la tensión entre integración y desarraigo, y los expertos discuten sobre las ventajas y problemas de los modelos francés, británico o estadounidense. Etcétera. En estas estamos, preocupados por lamezcla explosiva de paro e inmigración, y descubrimos que alguien crea un problema allí donde no debería haberlo. Tras la Feria de Abril de Catalunya, el presidente de la entidad que la organiza, Francisco García Prieto, lanzó una frase que merece atención: “El año que viene todo serán sevillanas, y quien no lo vea así no repetirá”.

Habrá que hablar de los guetos y sus peligros; no de los nuevos, sino de los de hace 40 o 50 años

Al parecer, una caseta dedicada al reggaeton y otras músicas de ultramar, muy del gusto de los jóvenes latinoamericanos, no satisfizo a los responsables de la feria. ¿Se imaginan la que se hubieramontado si una frase de este tipo hubiera salido, por ejemplo, de algún dirigente del discreto y tranquilo mundo sardanista en algún aplec o encuentro relacionado con esa otra cultura popular tradicional menos atractiva para ciertos políticos? Ustedes saben muy bien lo que habría pasado. Palabras como racismo y xenofobia harían su aparición estelar en los medios y, antes de que pudiera hablarse con calma del asunto, los guardianes previsibles ya habrían juzgado y condenado al incauto de turno. No pienso que García Prieto haya pronunciado una frase racista, pero su actitud demuestra que no acaba de entender algunas cosas importantes de Catalunya, el país donde él ha triunfado haciendo bandera, precisamente, de la nostalgia y de los sentimientos de una parte de la población que, por razón de origen y lazos familiares, siente cercanos algunos referentes. ¿Acaso un ecuatoriano o un argentino no tienen losmismos resortes del que nació en Almería? Los jefes de la Feria de Abril están en su derecho –supongo– de dictar que sólo se pinchen sevillanas en todas las casetas del recinto, pero, entonces, habrá que hablar de los guetos y sus peligros.No de los nuevos, sino de los viejos guetos, de los que nacieron hace 40 o 50 años. Y habrá que hablar del paternalismo y clientelismo de ciertas políticas basadas en tratar como inmigrantes a quienes ya no lo son. En Catalunya, el ascensor social funcionó porque, al margen de la música que sonara en su interior, el que trabajaba siempre subía. Ahora, no sólo el paro puede averiarlo, también la miopía de algunos reyezuelos.

Francesc-Marc Álvaro

La Vanguardia 30-05-2008

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