CATALUNYA Y SU FERIA DE ABRIL
Un dicho popular asegura que hay quien vale menos que un cero a la izquierda. Los números adquieren valor dependiendo de donde los sitúas, sobre todo el cero, que si bien a la izquierda es nulo, colocado a la derecha multiplica el valor que es un contento.
A los organizadores de la Feria de Abril de Catalunya les debe ocurrir eso, o bien su dislexia no les permite distinguir el valor que supone añadir ceros a la derecha.
Hace años la cifra mítica era tres millones de asistentes (recordad la Catalunya de los seis millones que al dividir por dos nos da la mitad), casi “ná”. El tres fue calando en la sociedad catalana a la velocidad del relámpago con la inestimable ayuda de los medios de comunicación y el silencio de la Guardia Urbana y la empresa TMB, Transportes Metropolitanos de Barcelona. Además, la propaganda de los tres millones respondía en lo simbólico a que esa cifra representaba la mitad de Catalunya, coincidente con la pretensión del responsable de la FECAC (Federación de Entidades Culturales Andaluzas de Catalunya) de que la porción del cincuenta por ciento era la cantidad exacta de los andaluces y sus descendientes asentados en tierras catalanas, casi “ná”.
En la edición de este año, recién rematada, los propulsores de la matemática aplicada, han lanzado otra mágica cifra, dos millones de personas. Ni más ni menos, un dos delante y seis ceros detrás se han paseado por el recinto del Fórum durante la celebración de la Feria, casi “ná”.
Nadie se inmuta ni pone en duda semejante barbaridad. Si tal y como se vende el evento por parte de la FECAC, con la complicidad de las administraciones públicas y de los partidos políticos, con la generosa suavidad del cuarto poder, Catalunya es la más poblada de las provincias andaluzas, y la Feria de Abril catalana es la fiesta de los andaluces que viven en ese territorio, es inviable acercarse a la cruda verdad de los números, ya que supondría la caída estrepitosa del castillo de naipes construido a base de acumular humo.
Si asistieran dos millones de personas a la Feria, una fiesta donde el ocio y el entretenimiento predominan, junto a un campo de restauración y una compartimentada discoteca con aires de “after-hours”, al ser su duración de diez días, resulta la friolera de doscientas mil almas diarias, es decir, el doble de la capacidad del Nou Camp, estaría presente a diario en el recinto del Fórum. Excepto los dos fines de semana que se percibe cierto ambiente, los días laborables en el ferial, si le quitas la efe de la izquierda, se queda en lo que es, un erial.
La Guardia Urbana no matiza la cifra, como sí suele hacer en otros acontecimientos. TMB calla, otorga y tampoco informa del incremento que se produce en las líneas de metro que te dejan en la puerta del real del Fórum durante la semana y media festera. TMB se reserva el derecho y no se atreve a publicar que los autobuses lanzadera (gratuitos) que van y vienen desde la Plaza Catalunya hasta el real de la Feria, en la mayoría de viajes al conductor lo acompañan una decena de personas.
Lo que sí realiza estupendamente TMB es la incansable promoción del acontecimiento. Una decena de días en que los altavoces del metro recuerdan con insistencia que has de asistir a la Feria, una proliferación de anuncios que roza la pesadez y con secuencias muy bien calculadas. Chocante para el receptor al percibir de que el excesivo interés puede que esconda al gato encerrado.
No es normal el sigilo y el silencio consensuado en no hacer pública la cifra, o lo que es lo mismo, no informar de la verdad respecto al número de asistentes. Mientras se mantenga el pacto de los dos o tres millones, hasta el discutido líder de C,s, Albert Rivera, reivindica que la Feria de Abril es la auténtica fiesta nacional de Catalunya. Un dirigente que se ha hartado de repetir que la única nación es la española, no debería apuntarse al quejumbroso juego del oportunismo.
La Feria de Abril del Fórum, mientras mantenga la presidencia en manos de una personalidad que obscenamente manipula el número de asistentes, no dejará de ser un globo sonda, una fantasía, una burbuja inflada que pretende sostener la falacia de que en Catalunya, los desplazados de Andalucía y sus descendientes, necesitamos una fiesta mayor propia, al margen del conjunto del pueblo catalán.
La FECAC no representa ni a diez mil personas, por tanto el presidente de la federación que se olvide de una vez por todas, de parlotear en nombre de las ochocientas cincuenta mil personas, que debido al desenlace de la rebelión militar encabezada por Franco, tuvimos que dejar la tierra de origen y buscar el regazo de otra, la que nos ofreció la oportunidad de trabajar.
Los ideólogos políticos que manejan la teoría del congelador del frigorífico, o no conocen el sistema mixto de reproducción instaurado en Catalunya a partir de las distintas olas migratorias, o esconden intereses insanos. Por eso dedican energías a promocionar la falacia que aparece a menudo en prensa, radio y televisión: una campaña orquestada bajo el título de “la comunidad andaluza de Catalunya”.
Otro dicho aconseja no jugar con las cosas de comer. Desde aquí nos apuntamos a la experiencia acumulada por la sabiduría popular solicitando que no se juegue con los sentimientos, que no se use la nostalgia, y que se intente ser sensato al tratar los cambios sociales que supusieron para Andalucía y Catalunya las consecuencias de la dictadura franquista: un socavón entre territorios, enfrentamientos fraticidas y un levantamiento militar con complicidades civiles, todavía hoy no bien explicitados.
No juguemos con las cosas de comer, mucho menos con las de beber. No hagamos milagros tipo la multiplicación de los panes y los peces. Los números merecen el mismo respeto que la búsqueda de la verdad. Y la verdad es que el ascensor social, de momento en Catalunya ha funcionado, a veces a trancas y barrancas, otras con más engrase, la mayoría a un ritmo aceptable.
Lluís Cabrera
Presidente de “Altres Andalusos”

Hace mucho tiempo que no acudo por aquí. No conozco mucho como está el ambiente por los extraradios de la Ciudad. Vivo casi aislado en Viladecans.
Estoy interesado en como está la situación de los que abandonaron sus tierras allá por el siglo XX.
Catalunya está en un proceso de emancipación con Espanya y necesita ayuda. Desearía que los que han constatado la realidad catalana sin anteojeras, tomaran conciencia de lo que representa la INDEPENDENCIA de esta nación humillada durante siglos por la España de María y de Frascuelo.
Hace mucho tiempo que me quedé huérfano de patria. Al hacerme mayor constaté ¿que era Espanya, y conocí su exterminio del oponente?
Sus mejores hijos fueron exterminados por HETERODOXOS, expulsados al exilio, y lanzados al ostracismo más bestial.
Espanya es imposible REGENERARLA. Hay que descuartizarla y vover a construir un ESTADO para todos.
Catalunya puede ser el embrión de semejante audacia.
Un nuevo grupo ha surgido del seno de la sociedad y apuntado una hoja de ruta interesante.
Separarse de Espanya efectuando una declaración de INDEPENDENCIA UNILATERAL. Será el mayor órdago lanzado al Estado español en siglos.
Todo ello sin la más mínima violencia. Si delaran el Estado de sitio, se desnudarán delante de toda Europa y quedarán como opresores totalitarios. Se quitarán la careta de demócratas y tendrán la repulsa del pueblo honrado.
Al menos eso hemos logrado, quitarles la careta.
REAGRUPAMENT es el recién nacido.
El ostracismo conseguido por los medios de incomunicación españoles y catalanes unionistas, más la aportación de la apatía social a la que nos ha llevado la nefasta Transición con su PARTITOCRACIA y sus muchas libertades personales, pero no políticas; se manifiesta en esta reducida web que, -al menos-, centenares de nacidos más abajo de Despeñaperros tendrían que visitar.
Será más fácil conseguir la iNDEPENDENCIA, que regenerar a los inmigrantes y sus hijos nacidos aquí que hansido formados en la sociología de los albaceas del franquismo.
Creo querido comentarista que un cero a la izquierda seguido de una coma, reduce su valor progresivamente mientras vaya seguido a su vez de ceros, hasta que una unidad lo acota y si no, hasta llegar al absurdo.
Los árabes, descubridores del cero, no eran unos memos.
Sien él, la ciencia es imposible.