Altres andalusos

Altres andalusos, o simplement altres, altres...


30.10.13 Catalunya, independència

Nunca es tarde si la dicha es buena

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Artículo publicado en el Periódico el 30 de octubre de 2013

Artículo Original

Pasada la jarana de las fiestas de la Mercè, el Parlament de Catalunya recogió el guante y entre el 25 y 27 de setiembre, nos brindó la oportunidad de conocer las distintas posiciones que defienden cada una de las formaciones políticas representadas en el edificio del Parc de la Ciutadella.

No es que sea una sorpresa porque bajo el liderazgo de Carod-Rovira, ERC ya había hecho guiños en el mismo sentido en que se explicó en sede parlamentaria el señor Oriol Junqueras. Me alegro muchísimo que el actual número uno de la formación independentista, declare a los cuatro vientos que ‘la gente de ERC amamos la lengua española, la cultura española y España, pero no confiamos en el Estado’.

Junqueras le quitó espacio a Jordi Cañas, el que fue del PSC-PSOE y después optó por Ciutadans, expresándose un ratillo en castellano en el hemiciclo catalán, un hecho insólito hasta ahora en partidos que se reclaman herederos del catalanismo. Además el dirigente de ERC tuvo el detalle de apelar al PSUC y a sus militantes, muchos de ellos de extracción no catalana que, en la época del cólera político franquista, desde la clandestinidad, tanto ayudaron a rehacer la unidad obrera y popular en fábricas y barrios. Recordemos en este capítulo una de las máximas del PSUC de la época: ‘la unión de las fuerzas del trabajo y la cultura’.

Estoy muy contento de que este pasaje provocado por Oriol Junqueras se haya producido en el Parlament de Catalunya y cuando parece que esta vez sí, los catalanes vamos a ser llamados a las urnas para que decidamos nuestro futuro. El resultado de la consulta nos indicará si seguimos dentro de las estructuras del Estado o optamos por la secesión, es decir nos separamos de un vecino que nos moja la ropa cuando tendemos, nos pasa el cepillo sobre el traje de la reforma del Estatut que lideró el President Maragall y no hay manera que entienda que las grandes manifestaciones o vías de las dos últimas Diadas no son flor de un día, ni tampoco comprende que esas riadas de gente no estén manipuladas por mentes insanas.

Lo que ocurre es que según mi opinión, el detalle de Oriol Junqueras llega tarde, da la impresión de haberlo cocinado aprisa y corriendo para presentarlo en el Parlament de Catalunya y parece que el dirigente de ERC no debe conocer el pensamiento de algunos de sus cuadros y evidentemente no dispone de tiempo para contrastar ‘su idea’ con las bases militantes de su partido. Exactamente igual le ocurre a CDC, cuando uno de sus exponentes de más relevancia, el señor Josep Rull, no descansa buscando cualquier recodo que le permita anunciar la ‘buena nueva’ entre lo que se conoce como la dureza del área metropolitana o las extensiones donde la lengua catalana se usa en la escuela pero que al cruzar la puerta de salida, brilla por su ausencia.

Si Rull y Junqueras van en serio, antes que pescar en río revuelto, deberían organizar un montón de jornadas en el interior de sus respectivos partidos y convencer a la militancia que lo de la lengua española, la cultura española y España habitan en un cubículo al cual los catalanes amamos. Otra cuestión muy distinta es el Estado que nos oprime.

Con el permiso de la intelectualidad permanente, de los que opinan a diestro y siniestro mostrando las bondades de lo que es catalán o no, de aquellos que muestran su desdén afirmando que Catalunya tiene hoy un problema demográfico (la inmensa cantidad de lengua que aportan las personas procedentes de América Latina), de los que se sienten orgullosos de descender de las familias preexistentes (es posible que sean los familiares directos de Copito de Nieve), de los que están seguros que Catalunya es una sociedad anónima donde se reparten las acciones en función de los apellidos y del lugar exacto donde nuestra madre nos alumbró, en fin de los ‘catalibanes’ que apelan a la pureza repartidos a lo largo y ancho de nuestra patria, decía que con el permiso de todos esos y también con el de los señores Junqueras y Rull, me voy a permitir ofrecer algunas claves para desmontar, en parte, la acción bienintencionada del líder de ERC durante estos días de agitación parlamentaria en nuestra casa, la común, la de todos.

En primer lugar, la lengua española y la lengua catalana son hijas de la misma madre. En segundo lugar, la cultura española y la cultura catalana disponen de un montón de mimbres comunes que al separarlos es cuando nos vemos en la necesidad de mostrar nuestro mutuo y eterno amor. Da la impresión que, como ha calado tanto aquello que los catalanes hemos sido europeos antes que existiera el continente, nos hemos creído que somos carolingios y que el Mediterráneo no tenga nada que ver con nosotros y como parece ser que ese mar baña Madrid, mejor arrinconarlo.

Menudo estropicio estamos armando. Apelamos al corredor mediterráneo pero obviamos que la cultura mediterránea une un buen puñado de tierras: Catalunya, Valencia, Murcia,  Baleares y Andalucía si nos atenemos tan sólo a la Península Ibérica y a las islas. Menuda empanada mental si hemos de manifestar amor a algo tan nuestro, consustancial y compartido por la gran mayoría que vivimos en tierras catalanas con la intención de captar a un buen ramo de nuevos adeptos a la causa. A veces los gestos bondadosos se perciben como cuestiones coyunturales y no estructurales.

Los errores cometidos por CiU y PSC-PSOE durante y después de la transición en temas ligados a las identidades, sobre todo cuando estas dos coaliciones se dedicaban a implementar, en un intercambio diabólico, territorios de propiedad exclusiva y a potenciar purezas congeladas en frigoríficos situados a ochocientos kilómetros de distancia, merecería un estudio de la memoria, un rebobinado donde los sesudos que virtualmente se sitúan en el púlpito al que adoran, pero que un buen día dejaron en el olvido, deberían realizar. En caso contrario nos daremos un trompazo contra un muro que lleva por nombre ignorancia.

Dos coaliciones políticas perdidas en el espacio y que usaron aquello de ‘a Dios rogando y con el mazo dando’. CiU desde la Generalitat, en sus veintitrés años de mandato ininterrumpido inyectando ideología pura en función de si eras o no catalán, de si te habías integrado o no, una reducción a si hablabas el idioma propio, como si las lenguas las pudiera uno elegir en el instante de nacer. No olvidemos por su envergadura el trato paternal y redentor con que CiU convivió con el mundo ‘regionalista’ en Catalunya. Por otro lado la otra coalición, PSC-PSOE, desde el poder que le otorgaba la poderosa Diputación, el Ayuntamiento de Barcelona y los entes municipales metropolitanos, jugueteando con otra de las purezas, la andaluza, fija en el tiempo, impenetrable, copiando los mismos tópicos que ejemplificó el franquismo, enquistada fuera de su hábitat natural e impermeable en lugar ajeno. Un auténtico disparate que más pronto que tarde, las dos coaliciones deberán analizar y quizá pedir perdón.

Ni Oriol Junqueras ni Josep Rull deberían olvidar el inmediato pasado y los errores perpetrados con fines electorales por las dos fuerzas políticas a que he hecho referencia. En caso contrario irán pegando palos de ciego y es probable que se metan en ciénagas indeseadas. A los dos y a muchos otros, les quiero recordar que la música clásica culta española, la generan entre otros: Felip Pedrell (maestro de Manuel de Falla), Tárrega, Albéniz, Granados, Gerhard, Sors, Tarragó, unos catalanes que encontraron su inspiración creativa en las raíces del folklore hispánico, por tanto la cultura española y la cultura catalana se han de colocar en el mismo pedestal, sin separación y sin oportunismos de última hora.

Más datos, la conexión gaditana con la valenciano-catalana en el machihembrado que formó el arte flamenco: Francisco Guanter Espinal, Puerto de Santa María, 1834, padre valenciano y madre de Morón de la Frontera, primer creador de las soleares gaditanas. Aurelio Sellés Nondedeu, ‘Aurelio de Cádiz’, 1887 -1974, padres oriundos de Alicante, cantaor de gran incidencia en el flamenco. Antonia Gilabert Vargas ‘la Perla de Cádiz’, 1924 – 1975, antepasados catalanes, una cantaora de primer orden. Juan Varea, Burriana (Castellón), 1908 -1985, precursor de los cantes más melódicos. Miguel Borrull Castelló, Castellón 1866 – Barcelona 1926, uno de los tocaores que pusieron las bases de la guitarra flamenca. Y los dos exponentes que revolucionaron la danza flamenca del siglo XX y que proyectaron su arte por el mundo entero, Antonio Gades y Carmen Amaya, alicantino y barcelonesa.

Como supongo que Rull y Junqueras les agrada la buena mesa (no se molesten ustedes que no me refiero ni a la alta cocina ni a visitar restaurantes de lujo), nombremos a la gastronomía como un elemento cultural de enjundia. Los dos convendrán conmigo que las cosas del comer y del querer son sagradas. ¿De verdad creen que la gastronomía andaluza es distinta a la catalana?

Más madera: ¿es cierto que en la mayor parte de la Península Ibérica, incluyendo las Pitiusas, según los historiadores convivieron con cierta armonía, musulmanes, cristianos, judíos y gitanos durante varios siglos?  ¿Entonces qué pasa, que el sustrato, los mimbres y los sabores de cada cual no se mezclaron y no construyeron lo que hoy somos o queremos ser?

Miren ustedes, no inventen abstracciones, no se metan en camisas de once varas, actúen, trabajen, hagan lo que consideren, pero expliquen sin complejos que fandangos, romances, tonadas, cantes de trabajo y de trilla, jotas y otros elementos de la cultura hispánica y mediterránea nos pertenecen, son patrimonio cultural histórico de todos, no existen propietarios de una identidad separada de la otra puesto que es la misma identidad. Déjense de mandangas porque les puede salir el tiro por la culata.

Por favor anuncien, griten hasta que la ronquera no les deje pronunciar palabra que la rumba catalana pertenece al acervo popular de aquí igual que la sardana, los castellers, el correfoc, la tenora, la viola de gamba y el acordeón del Pirineo. Hagan ese ejercicio y añadan que la rumba catalana es prima de la flamenca, o como mínimo están emparentadas, se saludan y se abrazan. No busquemos tres pies al gato, que gato escaldado furioso se vuelve.

Las buenas intenciones en eso se quedan. Lo que ocurre es que no podemos separar la yema de la clara. El huevo es huevo por esos dos componentes, exactamente igual que la cultura catalana está preñada de la española y ésta de la otra. Juntémonos, sumemos que falta nos hace, la fatiga de la esperanza hace mella en nuestras fuerzas. Es al Estado español al que le hemos de decir adiós con alegría, sin odio, sin revanchismos inútiles, manteniendo los vínculos afectivos con nuestros antepasados vivan aquí, allá o en el infinito. Nada de amargura ni resentimiento, al contrario, meneando la cintura todo lo que podamos y entrelazando las lenguas hasta que el roce nos transporte al goce. Si desde Catalunya somos capaces de amputar un trozo al Estado grande y de construir un Estado pequeño, con el paso del tiempo nuestros descendientes tendrán la oportunidad de auto determinarse y crear el estado individual. Son los individuos los que sufren el maltrato de los Estados, pero para poder ser libres hemos de saborear que es verdad que en el pote pequeño está la buena confitura.

Lluís Cabrera / plataforma altres andalusos

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