COMUNICAT DE PREMSA
Barcelona, 2 de mayo de 2006
El pasado viernes día 28, después del encendido de bombillas del pórtico de la Feria de Abril de Catalunya, el presidente de la FECAC, ante una nutrida representación de autoridades: diputados, alcaldesas, consellers, regidoras, dirigentes de partidos políticos, y también del President de la Generalitat de Catalunya, profirió algunas frases (siguiendo su estilo habitual), descalificatorias hacia sectores críticos con el modelo de gestión que realiza la entidad organizadora del evento.
Al día siguiente un periodista remarca en su diario: “cuanto más duras son las críticas, cuantas más sombras arrojan sobre su gestión, más se rodea García Prieto de los que de verdad importan”. Y el viernes, esos que de verdad importan, sentados alrededor de las mesas preparadas para la ocasión, se deleitaron de lo lindo con el sabor jugoso de las tapas de categoría, degustando los placeres del buen vino, y dando palmas sin ritmo a los contoneos escénicos por sevillanas (sin música en directo, tomen nota) de un grupo de jóvenes ataviadas con el tradicional traje de gitana (que es la verdadera denominación a lo que ahora conocemos como vestido típico de andaluza), nos recordaron una imagen propia de los tiempos de la posguerra en Andalucía.
En pleno franquismo, allá por los años 50 y 60 del siglo pasado, en un montón de pueblos andaluces era muestra de buena armonía que de los ricos, el que más, convidara a su hacienda, después de la procesión del Corpus, al alcalde, al sacerdote, al médico, al guardia municipal, a la pareja de la guardia civil, al jefe de falange y de las jons, al somatén de turno, y como no, a los jornaleros dóciles, todos bien acompañados de sus respectivas familias, a un día de asueto, donde el alcohol de lustre, el jamón entreverado, el cabrito y borrego asados, junto a otros placeres que ofrece el campo andaluz, conformaban la pipirrana del hermanamiento y la convivencia, eso que ahora conocemos como la puesta en escena de la tan preciada “diversidad”. ¡Cómo cambian los tiempos y qué fácil es intercambiar los papeles!
Esa fue la impresión que las fotos de los diarios catalanes nos ofrecieron en su edición del pasado sábado. Las fotos fijas auguran una mala digestión cuando ya hemos traspasado la frontera del siglo XX. Recuerdos funestos servidos en el XXI en la Barcelona del Fòrum de las Culturas (pena, penita, pena… pena, pena de mi corazón).
Una parte poderosa de los que de verdad importan rindieron pleitesía “al amo y señor”, un hombre que en el momento oportuno vendió humo a precio de oro, y que aún hoy nuestros políticos se rinden a sus pies ante demandas no de carácter cultural en nombre de la veintena de entidades de “sabor andaluz” que participan en la Feria, sino como depositario en exclusiva de los sentimientos del casi un millón de desplazados, hace cuarenta años, de Andalucía a Catalunya. De nuevo la foto fija, el congelador frenando la evolución histórica, la nostalgia, la figuración desértica junto al mar de la bella. ¿Cómo es posible que los legítimos representantes políticos catalanes (los únicos que lo son por haber pasado por las urnas) necesiten “al amo de la hacienda”, le rían las gracias, se las den, y además crean que el sentido del voto de los catalanes de origen andaluz depende de una persona que desprecia públicamente a las minorías?
O hemos perdido la brújula, o el miedo, al ser libre y cada cual comprar el que necesita, se ha interiorizado a toneladas en el cuerpo de las cúpulas políticas, esas que de verdad importan, y va a ser muy difícil regenerar una situación cancerosa donde la metástasis se esparce aprisa y corriendo. Menuda “francachela” en la carpa de la FECAC el pasado viernes a costa de las minorías. Las mismas que sin su existencia mostraría una democracia poco lustrosa. Sin un escrupuloso respeto a las minorías (siempre y cuando no sean de signo violento, o atenten contra la declaración universal de los derechos humanos), la sociedad del bienestar en mal estado pierde su razón de ser.
Cuando el presidente de la FECAC, pletórico por el poder que concede el éxito, es capaz de cargarse de un solo barreno, ante la contemplación de un nutrido y selecto grupo de autoridades políticas, a uno de los pilares de la democracia, estamos permitiendo que los cimientos de la sociedad se tambaleen.
Cuando al Sr. García Prieto, en presencia de los medios de comunicación catalanes, se le calienta la boca dejando ir frases como: “las mayorías están para triunfar y para joder a las minorías”, “las minorías no representan a nadie i se’ls ha d’esclafar i se’ls ha de fotre porque son tontos”, y toda la concurrencia calla, es que a la sociedad catalana se le han apagado las bombillas, esas que de verdad importan porque dan luz.
Cuando el poder concedido al presidente de la FECAC por los que de verdad importan, permite tachar de tontos a las personas, que desde la base social y cívica critican la gestión monopolística durante diez días en el recinto ferial del Fòrum, nos estamos haciendo cómplices de la pérdida de las formas, del desprecio a la discrepancia, de eso tan preciado que conocemos como educación y civismo.
El atrevimiento, la desmesura y la falta de control del presidente de la FECAC lo traicionan: la federación cuenta con 80 entidades, de las cuales sólo 20 participan en la Feria. O sea, que en su propia organización, es la minoría la que acude a la fiesta. ¿Se trataría entonces de que las otras 60, es decir la mayoría, se dedicara a fastidiar a las que con su esfuerzo justifican el estrellato del jefe supremo?
García Prieto supo agradecer en el acto a CiU, ICV y PP su ayuda, y al PSC-PSOE su entrega. Dos de esas formaciones pertenecen a las minorías (políticas) que podrían sentirse aludidas por sus palabras en un ataque de vanidad y soberbia.
Si bien las descalificaciones de García Prieto son ilustrativas de cómo dicho señor entiende las relaciones sociales en democracia de los distintos puntos de vista que en la misma conviven, lo es más aún si cabe, el silencio sepulcral (alguno de los que importan de verdad incluso aplaudió) del coro de aduladores que dirige en Catalunya el amo de la hacienda. Una coral que ni canta ni le interesa la cultura, acaba creando una partitura de país adormecido, un territorio mortecino que ni afina ni le interesa el ritmo.
Es intolerable que nuestras autoridades institucionales y políticas no replicaran, no reprobaran unas frases ofensivas realizadas por un hombre elevado a los altares por su contribución a hacer de Catalunya “un territorio plural”. El silencio es una muy mala compañía para esos que de verdad importan, si han de callar, sin han de simular sordera y si han de reírle sosos chistes a un señor que se ha erigido (o lo han nombrado de facto) en cancerbero de las cenizas del fuego que encendió en el 1980 el PSA, en las primeras elecciones democráticas al Parlament de Catalunya después de la muerte del dictador.
De nuevo nos encontramos ante la amenaza, la misma que durante la tramitación de la Llei de Política Lingüística del año 1998 liderada por el entonces conseller de Cultura Joan Maria Pujals, y que García Prieto rechazó informando, a esos que de verdad importan, de que si aprobaban la ley, recogería un millón de firmas en contra. No contento con esa amenaza, hizo gala de su desmedida pretensión de poder prohibiendo la entrada al conseller Pujals al recinto de la Feria de Abril de aquel año (Can Zam, Santa Coloma de Gramenet). Durante aquel pulso, CiU cedió a las demandas del presidente de la FECAC, que no eran otras que el aumento de la subvención y que el conseller Pujals no era partidario de entrada. De salida, y ante la presión del president Pujol y del conseller Trias, se dio marcha atrás para contentar al amo de la hacienda, y que éste comprobara que mediante la utilización de la fuerza (nunca contrastada por las urnas) que ofrece la baraja del número de desplazados de Andalucía a Catalunya, puedes obtener prebendas, poder, éxito y complicidades.
Por todo lo expuesto nos dirigimos a los medios de comunicación, para si lo creen conveniente, den a conocer a la opinión pública lo siguiente:
- Els altres andalusos rechazan las palabras ofensivas del Sr. García Prieto por arengar a las mayorías a que actúen en contra de las minorías. Palabras a las que se les puede calificar de xenófobas por incitar al odio entre personas.
- Solicitamos al President de la Generalitat, Sr. Pasqual Maragall i Mira, como máxima autoridad civil presente en el acto, a que repruebe, y por lo tanto rechace, actitudes como las del presidente de la FECAC, que en nada ayudan a la convivencia y la cohesión social de Catalunya.
- Apelamos al conjunto de la ciudadanía catalana: personas a título individual, partidos políticos, entidades de carácter social o cultural, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, colectivos o minorías que se hayan podido sentir aludidos, asociaciones de vecinos, agrupaciones de sabor andaluz federadas o no a la FECAC, etc., a que hagan público su malestar ante unas declaraciones desafortunadas, hirientes y de marcado acento antidemocrático.
- Proponemos la constitución de una plataforma que actuaría bajo el nombre de “els altres”, es decir, las minorías, para actuar conjuntamente a favor de los valores democráticos, la cultura del sosegado diálogo y el rechazo unánime a cualquier desliz de tinte xenófobo o racista.
- Anunciamos que la asociación Els altres andalusos está valorando la posibilidad de ejercer acciones legales en el caso de que las palabras del presidente de la FECAC pudieran atentar contra los derechos de las minorías, ya que nuestra entidad se enmarca en el pensamiento hoy minoritario en el seno de la sociedad catalana, en tanto y cuanto no comparte los postulados de la mayoría en el análisis del hecho migratorio andaluz.
Las minorías fueron denigradas el pasado viernes en terrenos del Fòrum, el que fue de las Culturas, donde junto al encendido de bombillas portadoras de luz al real de la feria, aparecieron sombras en la oscuridad, las mismas que rodean, no a las entidades de carácter andaluz, pero sí a la FECAC, responsable de un acontecimiento donde se mueve una ingente cantidad de dinero que pertenece a la mayoría, y que usufructúa una minoría, la misma que controla la federación y la fundación que le ofrece cobertura.
ASSOCIACIÓ ELS ALTRES ANDALUSOS
Lluís Cabrera Sánchez
Presidente