Archive for the ‘Immigració’ Category

Altres immigrats

dilluns, novembre 26th, 2007

Paco Candel, amb el seu llibre Els altres catalans, obrí la veda sobre la qüestió: la problemàtica d’aquells homes i dones que en cerca d’una vida millor arribaren amb els seus fatos a les estacions de les ciutats catalanes. A ell, doncs, devem, en gran manera, l’inici del debat sobre els valors de la immigració a Catalunya, un debat que amb els anys ha fructificat en l’ingent material de què es disposa avui, un debat que s’ha estès per tots els camps possibles, des de la sociologia a la política, des de la innocent –o malintencionada– tertúlia de cafè a la controvèrsia nacionalista. Catalunya i la seva gent, el país al qual va servir Paco Candel amb les opinions i un treball infatigable –també el literari–, deuen a aquest valencià del Racó d’Ademús, un home que presumia dels seus orígens, geogràfics i de classe, pels quals va portar una bandera sota la qual volia acollir els sectors més desfavorits de la societat, els emigrants, els d’ahir i els d’avui, els de sempre… Catalunya i la seva societat, dèiem, deuen a Candel un sentit reconeixement públic que s’hauria de plasmar, entre altres coses, en la reedició i divulgació dels seus treballs, de les seves reflexions, les quals han guiat, en alguns moments, l’esdevenir social i polític del país.

Nosaltres, homes i dones que com ell participem dels mateixos signes: antics emigrants o fills d’immigrants, però amb voluntat d’esdevenir solidaris amb la societat actual en què ens desenvolupem com a individus, la catalana, vam trobar en el títol del seu llibre més conegut, Els altres catalans, la inspiració per donar-nos un nom genèric, un nom que volia complementar, passats els anys, el seu primer treball, i més que «altres andalusos» caldria llegir «altres immigrats».

El PSC, entre los africanos

dijous, novembre 15th, 2007

Los socialistas catalanes están empeñados en introducirse entre los diferentes colectivos de inmigrantes. Josep Maria Sala se encargó de crear la red latina, dedicada básicamente a los sudamericanos. Después llegó la árabe y luego la asiática, compuesta sobre todo por pakistaníes. Estos días está en marcha la creación de la red africana. Aunque los inmigrantes aún no han logrado el pleno derecho a voto - salvo los comunitarios en las municipales-, es algo a lo que se llegará en algún momento aunque sea con limitaciones de un mínimo de tiempo de estancia en el país.

M. Dolores García

13/11/2007 - La Vanguardia

Islamistas y catalanistas

dilluns, novembre 5th, 2007

La Junta Islámica abre un debate sobre la identidad catalana de los inmigrantes

La presencia en Catalunya de más de 200.000 inmigrantes de origen musulmán, la mayoría de los cuales ha llegado en los últimos diez años, plantea no sólo una serie de interrogantes sobre su integración sino también dudas sobre sus efectos en la identidad nacional catalana. El presidente de la Junta Islámica Catalana, Abdennur Prado, ha lanzado el debate con una afirmación contundente: “Los musulmanes hemos de romper esquemas y superar prejuicios de tal modo que podamos contribuir a la consolidación nacional de Catalunya desde nuestra fe”.

Esta aseveración sirvió para abrir el simposio L´islam i el fet nacional a Catalunya,que ha tenido lugar esta pasada semana en el Museu d´Història de Catalunya. Jaume Sobrequés, director del centro que ha albergado estas jornadas, calificó el planteamiento de “atrevido” y de una “trascendencia extraordinaria”. Según Sobrequés, “Catalunya ha vivido ya experiencias de integración, pero ahora se enfrenta al reto de preservar los derechos nacionales de Catalunya desde el respeto más absoluto a las personas de fuera que vienen a trabajar aquí”. La propuesta de las jornadas surge de la Junta Islámica Catalana, una organización minoritaria creada hace tres años e integrada básicamente por conversos catalanes al islam.

Tal como explicó su presidente, los integrantes de la junta, “en su doble condición de musulmanes y ciudadanos catalanes”, pretenden renovar discursos con planteamientos abiertos dirigidos a cuestiones tan polémicas como el diálogo interreligioso, el feminismo islámico o la catalanidad. Prado reconoce que “desde sectores catalanes se ve a menudo a los musulmanes como un peligro para la identidad y se teme que la multiculturalidad diluya la cultura propia”. Su apuesta, en cambio, es a favor de un catalanismo amplio que incluya también el hecho musulmán.

“No tenemos que ser musulmanes de Marruecos ni de Pakistán, sino de Catalunya”

Las jornadas han servido para recuperar también el legado histórico de la Catalunya musulmana, explicitado por los profesores Dolors Bramon y Mikel de Epalza. Más incisivo resultó el discurso de Mawa Ndiaye, vicepresidente de la Asociación Catalana de Residentes Senegaleses, especialmente cuando señaló que “Catalunya ha de empezar a pensar en la integración de los musulmanes”. Ndiaye describió la visión que existe en Europa Occidental sobre el islam como la búsqueda de un enemigo para tapar la propia crisis de identidad. “El islam se asocia a los discursos en las mezquitas, al terrorismo, al machismo, y se percibe como una amenaza invisible que puede destruir el modelo democrático”.

En su opinión, esto es falso porque “la historia y la convivencia diaria de nuestras sociedades demuestran que es posible la coexistencia entre vivir la fe y vivir en democracia”. Puso como ejemplo su país, Senegal, donde las escuelas coránicas defienden que el islam no ha de entrar en el ámbito político. Por esa razón defendió que “no hemos de ser musulmanes de Marruecos ni de Pakistán, sino de Catalunya, hay que construir la comunidad islámica catalana”.

Como muestra de la dificultad del catalanismo para entender la diversidad, Hassan Akioud, profesor de árabe y amazig y gerente del Institut Alqantara, se refirió a la marginación de la mal llamada cultura bereber. Actualmente se considera que viven en el norte de África un millón de amazigs, los autóctonos que vivían en esa zona antes de la llegada de los árabes. Su principal hecho diferenciador es la lengua amazig, y son un pueblo que ha vivido en las montañas y en zonas desérticas entre Marruecos y Egipto. Según Akioud, “en Catalunya hay entre 150.000 y 200.000 marroquíes, de los cuales las dos terceras partes son de origen amazig y hablan la lengua de este pueblo”. Sin embargo, recordó que las instituciones oficiales no la reconocen. Como elementos positivos destacó la reciente creación de una asamblea de asociaciones amazigs y la puesta en marcha de cursos de esta lengua como actividades extraescolares en nueve centros de Catalunya.

La peor noticia para los promotores de este diálogo fue la escasa asistencia a estas jornadas.

JOSEP PLAYÀ MASET - Barcelona

La Vanguardia - 05/11/2007

Salutacions al Cercle d’Estudis Sobiranistes

dimarts, octubre 30th, 2007

Com se li pot ocórrer a ningú que pretengui la independència d’un poble acusar de trair Catalunya unes classes treballadores que van arribar buscant una millor vida i van haver de guanyar-se-la amb el seu sol esforç personal…

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Publicat al diari El Punt 30/10/2007

Bienve Moya

Inmigración y espacio urbano

diumenge, octubre 7th, 2007
El rostro de nuestras ciudades ha cambiado radicalmente en los últimos años. Y no sólo en su aspecto físico, urbanístico y arquitectónico, sino, sobre todo, por la presencia de la última oleada inmigratoria. Nuevos ciudadanos están modificando nuestros paisajes urbanos y la vida en la ciudad. Sus aportaciones nos enriquecen y plantean nuevos retos.

La ciudad es dinámica por definición. Con más o menos intensidad y en una dirección u otra, la ciudad se transforma continuamente. Y no podía ser de otra manera, en tanto que construcción social y cultural por excelencia, polo de atracción económica por antonomasia y espacio de coexistencia de intereses convergentes y divergentes. El ciudadano percibe con claridad esta transformación cuando la ciudad, en su conjunto o en alguna de sus partes, muda su piel; esto es, cuando se metamorfosea físicamente, como resultado de actuaciones urbanísticas y de intervenciones arquitectónicas más o menos consensuadas. Está habituado a ello y sabe que así ha sido a lo largo de la historia. A lo que ya no está tan acostumbrado es a que, sin modificar de raíz el entorno físico, es decir, el entramado urbano y la arquitectura del lugar, la fisonomía de sus paisajes urbanos cotidianos cambie de manera radical y en muy poco tiempo. Esto es exactamente lo que ha sucedido en los últimos años como resultado de la oleada inmigratoria que se está dando en muchos países europeos y, de manera particular, en España.

La migración actual no ha generado un urbanismo de nueva planta, sino que se ha limitado a reocupar los polígonos periféricos

La migración interior española de las décadas de 1960 y 1970 se debió a un éxodo rural sin precedentes que tuvo dos impactos territoriales claramente perceptibles. En el punto de origen la despoblación dejó abandonadas miles de hectáreas de cultivo y vació pueblos enteros, que adquirieron un aire entre misterioso y fantasmagórico aún presente en infinidad de enclaves. En el punto de destino, esto es en la misma ciudad que ahora recibe la nueva oleada migratoria, la llegada de la migración interior implicó el nacimiento de multitud de barrios periféricos. Con ello quiero poner de relieve la gran diferencia que, en términos de ocupación del espacio urbano y de visibilidad territorial, se da entre ambos procesos migratorios, al menos por el momento: la migración interior se tradujo en un crecimiento extraordinario del espacio urbano periférico, junto con alguna presencia notable en sectores degradados del interior de la ciudad; la actual, hasta el presente y por lo que se refiere a España, no ha generado un desarrollo urbano de nueva planta parecido al anterior, sino que se ha limitado, con algunas excepciones, a reocupar los polígonos de viviendas periféricas y las áreas degradadas de los cascos antiguos que los primeros iban dejando libres a medida que mejoraban sus condiciones de vida.

A diferencia de lo que sucedió hace cuarenta años, no estamos asistiendo, por el momento, a una modificación sustancial de la lógica del entramado urbano de nuestras ciudades, ni tampoco a una drástica transformación de su personalidad arquitectónica. Lo que realmente está sucediendo es un cambio radical de escenografía urbana en algunos sectores de la ciudad, lo que, a ojos del ciudadano medio, es, si cabe, aún más impactante. Pongamos el caso del distrito de Ciutat Vella, en Barcelona. El 40% de los cerca de 160.000 habitantes censados es, hoy, población extranjera, lo que supera de largo el 16% de media para el conjunto de Barcelona. La procedencia geográfica de la población extranjera del mencionado distrito se distribuye entre los siguientes grandes grupos: el 23,5% procede de América del Sur; el 20,3% de Asia Central; el 13,8% de la Unión Europea ampliada; el 13,6% del Sudeste Asiático; el 13,1% del norte de África; el 5,9% de América Central y el resto queda repartido entre otros tantos orígenes geográficos. Cuando un autóctono se pasea por algunas zonas de la Barceloneta, el Barri Gòtic o el Raval, lo que tiene ante sí, a pie de calle, es, sobre todo, una nueva escenografía urbana, quizá incluso una nueva coreografía; un paisaje urbano de fondo familiar que convive con una enorme cantidad de nuevos elementos culturales, algunos de ellos intangibles, pero claramente perceptibles. He ahí el clásico colmado de barrio regentado ahora por un pakistaní, aquella peluquería que estuvo a punto de cerrar alquilada por un magrebí, multitud de locutorios telefónicos que actúan a modo de verdaderos espacios de sociabilidad, agencias de viajes que sólo te llevan a unos cuantos destinos, por no hablar de una abrumadora y sugerente cantidad de exóticos olores, evocadoras melodías musicales y una fantástica sinfonía de colores y de lenguas. Asistimos, entre estupefactos y maravillados, a una nueva geografía sensorial urbana.

¿Cómo se gestiona esta impresionante diversidad cultural, esta nueva escenografía urbana? ¿Cómo se engarza esta nueva geografía sensorial con la propia? ¿Cómo se recrea el sentido de lugar en un entorno en el que el sustrato físico permanece, pero las miradas han cambiado? El reto es apasionante, pero nada fácil. David Harvey recordaba hace poco una frase de Heráclito según la cual la armonía más bella nace del enfrentamiento de las diferencias. La ciudad - y, en ella, el espacio público- es un lugar de conflicto continuo, pero también son continuas las maneras de resolverlo.

JOAN NOGUÉ, catedrático de Geografía Humana de la Universitat de Girona

PARA SABER MÁS

LIBROS

  • El rechazo de las minorías. Geografía de la furia Arjun Appadurai Barcelona, Tusquets, 2007
  • Sociedades movedizas. Pasos hacia una antropología de las calles Manuel Delgado Barcelona, Anagrama, 2007
  • El libro de la inmigración en España Xavier Rius-Sant Córdoba, Almuzara, 2007
  • Las otras geografías Joan Nogué, Joan Romero (eds.) Valencia, Tirant lo Blanch, 2006
  • Respuestas a la exclusión. Políticas de inmigración Iñaki Márquez San Sebastián, Gakoa Liburuak, 2006
  • Inmigración y estructuras sociales Miguel Anxo, Ángel Galindo (eds.) Salamanca, Universidad Pontificia, 2006

La Vanguardia - 07/10/2207